Ama a tu esposo(a) como a ti mismo. Realza sus cualidades buenas. Disimula sus defectos. Cuéntale tus proyectos. Particípale tus triunfos y fracasos. Perdónale sus ofensas. Comparte sus alegrías y tristezas.
Y cuando hayas hecho todo esto: procura que tu compañía le resulte siempre agradable, que el hogar sea el refugio de ambos, y que Dios sea el centro de sus vidas. |