"Que tenga testimonio de buenas obras" (1 Timoteo 5:10). "Que enseñe a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos" (Tito 2:4).
Buenos ejemplos
Ana: Por este niño oraba, y el Señor me dió lo que le pedí (1 Samuel 1:27).
La mujer virtuosa: Abre su boca con sabiduría y la ley de clemencia está en su lengua. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada: y su marido también la alaba. Muchas mujeres hicieron el bien, más tú sobrepasas a todas (Proverbios 21:26-29).
Loida y Eunice: "Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en tí también" (2 Timoteo 1:5).
Dios mismo se compara con una madre. Es, pues, el perfecto ejemplo de ella.
"Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros" (Isaías 66:13).
"Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos" (1 Tesalonicenses 2:7). |